A lo largo de la historia, Terrer ha sido un pueblo fuertemente ligado tanto a la agricultura como a la ganadería. Es por ello que encontramos numerosas profesiones ligadas a estas áreas, tanto directa como indirectamente. Cabe señalar que algunas de ellas aún se continúan practicando.
Entre aquellas dedicadas a la agricultura, destacan: las labores de labranza y cultivo de los campos, tanto de secano (trigo, cebada, vid, etc.) como de regadío (fuertemente ligado a la fruta y la legumbre: manzana, pera, melocotón, ciruela, melón, judías…).
Del mismo modo, encontramos el pastoreo, principalmente ovino. También, en épocas pasadas, existieron numerosos negocios familiares dedicados a la producción y venta de leche de vaca, así como, carnicerías, que elaboraban productos derivados del cerdo, como morcilla, longaniza, fardeles, etc. muy apreciados y conocidos a nivel tanto local como en municipios cercanos.
En relación a estos oficios, a pesar de que ya han desaparecido, en Terrer han existido otros asociados indirectamente con el sector agrícola-ganadero, como por ejemplo, los oficios de soguero, zapatero, colchonero, molinero, guarnicionero, capador, esquilador, guarda particular jurado de las fincas de la localidad o el puesto de trabajo perteneciente al Ayuntamiento denominado como “servicio de medir el vino” (encargado de contabilizar los litros producidos por los vecinos de la localidad).
En cuanto al sector secundario, se puede destacar la industria asociada a la alfarería y la construcción. Se sabe que durante la Edad Media y siglos posteriores, la producción de ladrillos, tejas y cerámica (principalmente productos para el hogar, como platos, vasijas o cántaros) fue significativa, llegando a elaborar los ladrillos de la torre mudéjar de la colegiata de Santa María de Calatayud. Además, también existieron hasta finales del siglo XX, industrias dedicada a las canteras de yeso, grabas y terrazos para la construcción.
Por otro lado, podemos nombrar otros oficios que han existido en la localidad como herrero, forjador, modista, peluquera, sastre, partera, barbero o jefe y mozo de estación. También existían negocios ligados a tiendas de comestibles y ultramarinos, estanco, mercería, taller mecánico, taller de reparación de bicicletas y aparatos eléctricos, servicios de taxi y transporte a Calatayud, entre otros.
Por último, hay que comentar que la instalación de la Azucarera en Terrer supuso un fuerte impulso económico para la localidad, por lo que hay que mencionar a todos aquellos que trabajaron directa o indirectamente en esta fábrica.
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