El Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Aragón, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural, propuso a la UNESCO la ampliación a todo el Mudéjar de Aragón. Esta candidatura fue aprobada el 14 de diciembre de 2001 declarando el mudéjar de Aragón como bien singular, universal e irreemplazable para la Humanidad y ejemplificando dicha declaración en los siguientes bienes: el Palacio de la Aljafería; la Seo del Salvador y la iglesia de San Pablo de Zaragoza; la Colegiata de Santa María de Calatayud; la iglesia de la Asunción de Cervera de la Cañada y la iglesia de Santa María de Tobed.
Dentro del patrimonio que tiene Terrer, su pieza más importante es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la que destaca su torre mudéjar.
La iglesia se data en el s. XIV, aunque podría haberse reutilizado alguna construcción anterior.
Del primitivo templo mudéjar tan sólo se conserva la torre, el ábside y algunos restos de fábrica en el interior. Tiene una planta de cruz latina con tres naves y crucero acusado al exterior, cabecera plana y coro alto a los pies.
LA TORRE MUDÉJAR
En cuanto a la torre, está adosada a la parte del evangelio, en el lado sur de la iglesia. De planta cuadrada, consta de dos cuerpos claramente diferenciados: el inferior, o de escaleras, y el superior de campanas.
El tramo inferior tiene una estructura de alminar hispanomusulmán, con un machón central macizo que envuelve la torre exterior y entre los que se encuentra el cuerpo de escaleras. Esta construcción de “doble torre” es típica de las torres mudéjares. La caja de escaleras está cubierta por las características bovedillas por aproximación de hiladas de este estilo.
En el exterior, la estructura se levanta sobre una pequeña base de sillería de arenisca blanca sobre la que apoya la obra de ladrillo. Aproximadamente la mitad inferior se presenta lisa y sin decorar. Es en la parte superior donde se concentra la decoración en ladrillo resaltado, distribuida en tres paños superpuestos. El primer paño está formado por arcos mixtilíneos. El segundo paño, de mayor altura que el anterior, presenta una malla de rombos con pequeñas cruces en el centro. En algunos de estos rombos se sustituyó la cruz central por platos cerámicos. El tercer paño es el de mayor interés. En él se desarrollan lazos de cuatro octogonal que generan una serie de estrellas octogonales. El interior de estas estrellas también estaba decorado por platos cerámicos de color verde y morado, procedentes de vajilla doméstica. Toda esta decoración cerámica desapareció durante las labores de restauración realizadas a principios del s. XXI.
En cuanto al cuerpo de campanas, es más estrecho que el inferior, y carece de decoración. En cada uno de los lados se abre un amplio vano geminado formado por un arco apuntado con parteluz del que surgen semiarcos que se entrecruzan con el central (imagen del sello de la localidad en la Ruta del Cid). Esta parte superior es de época posterior, probablemente de época barroca, cuando se cambia la orientación de la iglesia. En este momento, se abrieron dos amplios vanos en arco de medio punto con gran rosca de ladrillo en cada lado para colocar más altas las campanas, así como, se sustituyó la primitiva cubierta por el actual chapitel metálico de base octogonal.
Por último, señalar que Terrer se encuentra incluido dentro de la Asociación de Ayuntamientos “Territorio Mudéjar”, cuyo objetivo es crear una red de gestión unificada y colaborativa para la utilización de los recursos histórico-artísticos vinculados al importante patrimonio mudéjar. https://www.territoriomudejar.es/
EL TEMPLO BARROCO
El resto de la iglesia es de época barroca. En este momento, es probablemente cuando se cambia la orientación de la iglesia desde una sur a una oeste. En ella encontramos seis capillas colocadas entre los contrafuertes de la nave central. Todos ellos presentan una decoración y estructura similar a derecha e izquierda.
Encontramos un total de trece retablos. A lo largo de ellos podemos apreciar perfectamente todo el barroco en su conjunto, desde sus inicios hasta su etapa de mayor esplendor.
1. El primer retablo nos muestra un Cristo crucificado, muy probablemente la talla es la original del retablo. De estilo barroco, pero aún con influencia de la etapa anterior, el renacimiento, por sus líneas rectas y la falta de expresividad de la figura del Cristo. Resaltar el fondo de la imagen central que simboliza “la Jerusalén celeste”, así como, las pinturas de su parte inferior, que representan imágenes de la Pasión.
2. El segundo de los retablos tiene una estructura similar al anteriormente descrito. Éste puede que sea el retablo más antiguo de la iglesia, ya que, aunque barroco, los rasgos renacentistas en él son más marcados. La talla del Cristo crucificado no es la original, sino una reproducción del s. XX. Destacar que a sus pies descansa una de las tallas que se sacan durante la Semana Santa: un Cristo Yacente, es plenamente barroco, como puede apreciarse en el realismo de su expresión y heridas.
3. Pila bautismal: Situada entre los dos retablos anteriores, está tallada en una única pieza.
4. Retablo de la Virgen del Carmen: Es éste uno de los retablos más interesantes de la iglesia. De estilo barroco escurialense o herreriano (por la influencia de El Escorial durante el reinado de Felipe II), es mucho más sobrio que el barroco italiano, aunque en él, de nuevo, encontramos cierta influencia renacentista: en las figuras mitológicas que flanquean el retablo, con cuerpo de mujer y plumas (recuerdan a las figuras que se colocan en el mascarón de proa de un barco). También encontramos figuras mitológicas en la decoración de su parte inferior, mezcladas con imágenes de varias santas. Destacan las columnas escamadas, ya que, aunque no son raras de este estilo, sí son poco habituales. Por último, señalar que la decoración de espejos que rodea a la Virgen del Carmen es un añadido posterior de mediados del s. XX.
5. Retablo de la Virgen del Pilar: de estilo plenamente barroco, en él podemos observar el movimiento y juego de luces que se busca en este estilo a través de las columnas salomónicas, los volúmenes de su forma, los dorados, la decoración vegetal y sobre todo, los espejos colocados en torno a la figura central, que nos permiten apreciarla en todo su conjunto.
6. Retablo de San Antón: es éste uno de los retablos más antiguos, después de los dos primeros. Es de estilo barroco escurialense, como puede apreciarse en los pináculos de su decoración, que nos trasladan directamente a El Escorial. En el centro se halla San Antón. Lo más interesante de este retablo lo encontramos en su parte superior e inferior. Arriba, en el centro, destaca una talla de la crucifixión de Cristo acompañada de la Virgen María y San Juan a sus pies. A ambos lados, dos imágenes pintadas sobre la madera del retablo, que representan a San Pedro y San Marcos. En la parte inferior, encontramos tallado en bajorrelieve una serie de imágenes policromadas y realizadas con la técnica del estofado, con una gran exquisitez en la decoración, principalmente en sus ropajes.
7. Crucero: a ambos lados del crucero encontramos cuatro altares que enmarcan el Altar Mayor. En ellos destaca su estilo barroco de tipo italiano. Podemos apreciarlo a través de sus dorados o el volumen y movimiento que aporta su decoración. Destacar que en ellos se guardan algunos de los santos que tienen Cofradías (o han tenido) en el pueblo: como son Santa Bárbara, San Roque, San Antonio, la Virgen del Rosario o la Dolorosa. Cabe señalar que en el primero de ellos, en la parte inferior se custodia a la Virgen de la Cama. Está datada en el s. XIV y en su estilo podemos apreciar cierta influencia flamenca. Se trata de la representación de la escena de la Virgen en el momento justo en el que fallece (la Ascensión de la Virgen en cuerpo y alma se acuerda en el Concilio de Trento -1545-).
8. Cúpula: cabe mencionar las cuatro tallas situadas en las pechinas de la cúpula central, que representan a los padres de la iglesia: San Ambrosio, San Gerónimo, San Agustín y San Gregorio. Tienen un tamaño de unos dos metros aproximadamente, para que, jugando con la perspectiva, desde abajo, los veamos a tamaño natural.
9. Altar mayor: de estilo barroco pleno, cabe destacar: su decoración vegetal, las columnas escamadas, y, la decoración que imita piedras preciosas y figuras mitológicas. En él además, podemos encontrar varias tallas, como la de Santa Bárbara en el centro en la parte inferior, patrona de Terrer. O, en su parte central una Inmaculada de gran valor, por su antigüedad. En torno a ella, se sitúan cuatro relieves con escenas de la vida de Jesús. En la parte superior, un Cristo Crucificado.
10. Retablo de Santa Rita: de estilo barroco escurialense, destaca la imagen de la Virgen del Rosario de su parte superior. La talla de Santa Rita no es la original, se trata de una donación de una vecina de Terrer en el s. XX. Del mismo modo, las pinturas que lo acompañan desaparecieron a mediados del siglo pasado y hoy ocupan su lugar unas pinturas sobre cartón (se desconoce si son a imitación de las originales o no). Las de la franja inferior son las originales y representan imágenes de algunos santos, la central recoge el martirio de Santa Bárbara. Sobre ellas, podemos leer la fecha de su elaboración: 1639.
11. Retablo de San José: de estilo barroco, a través de él podemos apreciar las semejanzas entre los retablos del lado derecho e izquierdo. En su parte superior se sitúa San Liborio.
12. Retablo de San Pascual: éste último retablo, también de estilo barroco, alberga en su centro a San Pascual. A su lado izquierdo, podemos ver a San Isidro. Ésta talla se hallaba en la antigua capilla de la Azucarera de Terrer, que fue demolida con motivo de la construcción el AVE. Cuando los vecinos se enteraron de ello, la rescataron y trajeron a la iglesia, ya que, es una imagen muy valorada por su patronazgo a los labradores, profesión fuertemente extendida en el municipio.
13. Tumba de D. Antonio de Cetina: debajo de las escaleras de subida al coro, encontramos la lápida de D. Antonio de Cetina, fallecido en 1646. Desconocemos su vinculación con la localidad. Sí se sabe que esa es su ubicación original.
14. Coro: En el coro, a día de hoy, la sillería, facistol y los libros de coro que lo ocupaban prácticamente ha desaparecido (tan sólo quedan algunas sillas, ahora situadas en el Altar Mayor). Están realizadas en madera de nogal macizo, con decoración tallada. A su lado derecho, se situaba el órgano, también desaparecido. Por otro lado, encontramos una talla de un Cristo Crucificado que data de mediados del s. XX.
15. Techumbre: desde la zona del órgano podemos acceder a la techumbre de la parte superior de las capillas del lado derecho. Es interesante, ya que, en ella podemos ver el doble muro constructivo y el arranque de los arcos de la iglesia primitiva (suponemos que de la construcción previa de la época de la torre mudéjar). En los arcos podemos ver restos de la decoración mudéjar de tipo agramilado.
LA PORTADA DE MEDIADOS DEL S. XX
Por último, señalar que la parte más moderna de la iglesia es su portada, remodelada en el s. XX debido a la necesidad de ampliar la iglesia. Construida a base de ladrillo, la entrada abre en la fachada a través de una portada en arco de medio punto con dos pilastras en los laterales y remate terminado en frontón curvo flanqueado por dos bolas con hornacina en el centro. La hornacina alberga una talla de la Virgen de la Asunción, realizada por Abelardo y Rita Lavilla Francia (vecinos de la localidad), en los años ’90, a imitación de la original, desaparecida a mediados del s. XX.
Del mismo modo, resulta interesante observar la reja montada en cruceta de la ventana del lado derecho, por su complicada elaboración, así como, en la pared derecha de la iglesia, vista desde la calle Real, la rueda con una cruz tallada en piedra, a imitación de los crismones románicos.
Para brindar las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a información del dispositivo. Dar su consentimiento a estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas en este sitio. No dar o retirar el consentimiento puede afectar negativamente a determinadas características y funciones.
