Recorrido Turístico

El Mudéjar

Ruta del Cid

Comarca de Calatayud


El Cid, llamado en realidad Rodrigo Díaz de Vivar, nació en la localidad burgalesa de Vivar hacia el año 1050 y murió en Valencia el diez de julio de 1099. Desde fines del siglo XIII se unen los datos históricos de su vida con las leyendas. Y, aunque su existencia está perfectamente avalada por la documentación, muchas veces los datos se mezclan sin que se pueda aclarar la división entre lo que fue verdad y lo que fue una hazaña épica. A todo esto contribuyó en gran medida el Cantar del mio Cid, un poema épico compuesto un siglo después de la muerte de Rodrigo Díaz de Vivar, que parte de datos históricos y auténticos de su vida, pero enmascarados con principios literarios estéticos y ordenados para engrandecer al protagonista que va en busca de su honra.

La relación de este personaje épico con las tierras aragonesas es grande ya que, desterrado en el año 1080 de Castilla, intentó un patronazgo barcelonés que no consiguió con lo que se refugió en la corte del rey musulmán de Zaragoza Almuqtadir y más tarde en la de su hijo Almutamán (hasta 1085). El itinerario que el Cid siguió en sus andanzas hasta Valencia no ha podido ser demostrado integralmente por los historiadores, por eso aquí seguimos su actividad por Aragón, más concretamente por la comarca de Calatayud, a partir del Cantar del mio Cid, siempre teniendo en cuenta que el poeta pudo contar las cosas no como sucedieron en la realidad, sino como debían haber sucedido.

Así las correrías del Cid épico por tierras del Jalón y el Jiloca originan un itinerario de gran importancia que culminó con la conquista de territorio del Levante. Con la campaña del Cid en el Jalón, el poeta consiguió unir episodios de la historia que estaban desligados, y que aquí se presentan como una coherente marcha hacia el Levante.

Tras el destierro comenzó las andanzas por el territorio musulmán de la taifa de Zaragoza, y la entrada en dichas tierras la hizo por el valle del Jalón, sobre el que el Cid impuso su protectorado, haciendo que las localidades de la zona, vigiladas desde el lugar de Alcocer, le pagaran parias.

Ruta del Cid - Terrer

Alcocer, tomado por mucho tiempo como un lugar imaginario, ha sido localizado no hace mucho entre Ateca y Terrer, en la imagen izquierda del Jalón. Fue una pequeña fortaleza, como su nombre indica (alqusáyr 'el castillito), que permitía dominar un vado del Jalón. Del mismo modo, el otero que nombra sería el cerro Torrecid, situado frente Alcocer, en el otro lado del río.

Los de Alcocer a mio Cid tributo pagan,
y los de Ateca y los de Terrer, la plaza.
A los de Calatayud, sabed, mucho les pesaba.
Allí se asentó mio Cid enteras quince semanas.
Cuando vio mio Cid que Alcocer no se entregaba,
él hizo una estratagema, más no lo retrasaba
(versos 570-575)

La definitiva conquista de Alcocer se culminaba, así simbólicamente, con la colocación de la bandera en lo más alto de la población. Dicha conquista era la clave estratégica de la zona del Jalón y Jiloca, que se constituían como una vía hacia Valencia.

Mucho les pesa a los de Ateca, a los de Terrer no les place,
y a los de Calatayud tampoco les complace.
Al rey de Valencia le enviaron un mensaje,
que a uno llamado mio Cid Ruy Díaz de Vivar
lo exilió el rey Alfonso, de su tierra lo fue a echar;
acampó junto a Alcocer en un muy fuerte lugar,
los atrajo a una trampa, el castillo conquistó ya.
-Si no pones remedio, Ateca y Terrer perderás,
perderás Calatayud, que no se puede librar.
La ribera del Jalón toda irá a mal,
lo mismo la del Jiloca, que está por la otra parte
(versos 625-635)

Cuando dejó Alcocer mio Cid el de Vivar,
los moros y las moras comenzaron a llorar.
Alzó su enseña, el Campeador se va,
avanzó Jalón abajo, espoleó hacia adelante;
a la salida del Jalón tuvo unas muy buenas aves.
Alegró a los de Terrer y a los de Calatayud más,
les pesó a los de Alcocer, pues su provecho era grande
(versos 855-861)

La novedosa ruta de las andanzas del Cid en el Cantar épico nos lleva por un itinerario que, aunque probablemente no sea histórico, está testimoniado en el poema desde el siglo XIII. Un poema que se ha constituido desde la edad media en uno de los poemas épicos más importantes de Europa, que perfiló la personalidad de un héroe que cruzó tierras castellanas y aragonesas hasta conquistar el Levante español, luchando por defender su honra.

Ruta del Cid - Terrer